Los barcos seguían
el rumbo perdido desde hace meses, esperando lograr llegar a su continente
nuevo, la niebla tapaba la vista de los marineros y los sabios que estaban en
la parte más alta del acorazado, una noche, escucharon la canción a lo lejos,
canción que les parecía familia, canción que no respondieron en primera ocasión,
pero a la insistencia de la melodía terminaron tarareando.
-Tristeza, melancolía,
júbilo, fascismo -
Los sabios dijeron:
“son sirenas”, los marinos recordaron como las sirenas y la mujer de tinta habían
destrozado su tierra noble y fértil dónde vivían, la tierra prometida, amada,
atea y noble, que quedaba en oriente, con ojos rasgados.
Ni los
marinos, ni los sabios eran guerreros de guerra, a pesar de haber sobrevivido a
25 de ellas, en algunas con heridas y cicatrices, pero siempre triunfantes, por
destreza y trabajo en el mar. A pesar de su experiencia, ellos no sabían
pelear, no tenían armas ni un plan de guerra.
Le
consultaron a la estrella de occidente, la que habían donado, y esta les dijo: “no
hagas daño, no generes violencia, lucha con manos limpias”
- Música,
palabras herméticas, falsas promesas, patologías mentales –
Dicen que
si una mujer que va a ser violada no pone resistencia, su violador en algún
momento, por falta de interés, la suelta.
Marineros y
sabios viraron el barco hacia la sirena, ésta siguió cantando más fuerte.
Marineros y
sabios llenaron sus oídos de arena.
Marineros y
sabios llenaron sus odios de arena.
Marineros y
sabios viraron sus corazones a las sirenas, ésta cantó más fuerte.
- Sudor,
gritos abdominales, centro de fuerza, derecha, izquierda, concentración -
Los ojos de
la sirena tenían estampado el triunfo en su pupila, un trofeo de huesos que
quedarían una vez más en la orilla de la costa.
¿Quieres mi
tiempo? Aquí esta.
¿Quieres
conocer a mi familia? Ahí esta, bebiendo vino los domingos en la tarde.
¿Quieres
conocer a mis amigos? Están comiendo y fumando en mi hábitat.
¿Quieres
ver mi formación? Ahí están mis maestros y mis formadores.
¿Quieres
que sea tu amuleto? Aquí está mi presencia, llévala dónde quieras.
¿Quieres
visitar mi pueblo? Ven.
¿Quieres
bailar? Bailemos.
¿Quieres
mis besos? Tómalos.
¿Quieres mi
piel? Desgárrala.
¿Quieres
mis secretos? Ahí están.
¿Y ahora? ¿Ahora
que?
Te quedaste
con toda la coraza, la cáscara, la geografía y el contexto.
La trama,
el texto, la vida, el sentimiento, no están, no existen.
Tú los
mataste, los violaste, en mi cuerpo y en mis campos, con ojos rasgados
agonizantes de mentiras claras, en iris maltrechas.
Pregunto de
nuevo; ¿Y ahora? ¿Qué?
Los
marineros y los sabios, sacaron la arena de sus oídos.
Dicen que si una mujer que va a ser violada no pone resistencia, su violador en algún momento, por falta de interés, la suelta
.
