martes, 8 de noviembre de 2011
Soneto: Latín.
lunes, 26 de septiembre de 2011
TINTA
Él sabia justamente lo que iba a suceder, por lo tanto soltó sus armas, ya que los soldados oponentes fueron de su reino y eran amados en su tierra.
Ella también percibía lo que iba a suceder, entonces apeló a colgar en su cuello el símbolo de las guerras anteriores.
Él hizo una fiesta de despedida para sus soldados, y les explico que iría solo a la guerra, ellos lo entendieron, por lo tanto la fiesta tomo un ambiente de ritual.
Ella llego al mar, ya que en las aguas se mueve más rápido.
Él, solo, se entrego.
Ella atacó.
La arremetida cruzaba las olas para llegar a tierra fértil.
Él abrió sus brazos y clamo a su Dios.
Entonces sucedió.
Un ciclón nació desde las aguas, y arrasó la flota invasora, el cielo se abrió e ilumino la tierra, la cual floreció.
Su tierra había sido escogida por los dioses, y estos se encargarían de su supervivencia y seguridad.
Las aguas llevaron de vuelta el símbolo a la tierra, se moldeo en el hombre, el puso su sangre a favor del símbolo, y se creo una tinta la cual tiñó todo el lugar.
Al otro día todos los habitantes salieron en canoas y barcos a buscar sus propias américas.
Nunca más volvieron las guerras.
Los hombre decidieron que la tierra teñida era divina.
Ella, no pidió perdón.
Ella no pidió nada.
Ella recibió vida.
Los hombres decidieron que la tierra teñida, era divina.
martes, 23 de agosto de 2011
guitarracolgadaaún.-
domingo, 7 de agosto de 2011
NATURA
lunes, 30 de mayo de 2011
Galería de Pausa! Yo soy un rebelde con causa.
lunes, 23 de mayo de 2011
domingo, 27 de marzo de 2011

Tardes en Reñaca
Reñaca, Chile, 11 de Marzo del 2011.
C - No puede estar aquí
J- ¿Quien es usted, y por que me dice esto?
C- Soy un carabinero. Y la playa esta cerrada, no puede estar aquí.
J- ¿Quien es usted, y por que me dice esto?
C- Oye ¿vei tele o no?, hay alerta de tsunami.
J- Ahhh, ósea es un procedimiento. Y no, no veo tele.
C- Si, ahora párate y sale de aquí.
J- Ahora me tuteas, deja tomarme el mate, y puede que me vaya.
C- Las calles estarán cerradas en dos horas más. No me haga utilizar la fuerza para sacarlo de este lugar.
J- Mírame, no quiero salir de aquí. Las calles no están cerradas, solo el negocio deja de funcionar, la playa estará vacía sin tanto cuico pasaó a bronceador de coco. El mar es el único que puede utilizar la fuerza para sacarme de aquí, y no tuvo que escribir un procedimiento para tal acción.
C- (por radio a su compañero) cabo, el joven no quiere salir de aquí.
C2- (por radio también) déjalo, así tenemos menos cachos para torturar, además tenemos que ir a almorzar. Déjalo que se lo lleve la mar. Hay se encontrará con tanto gil igual que él.
C- (diez cuatro) Okey, quédese.
J- Gracias, por primera vez has sido un amigo en mi camino.
J saca un aparato reproductor de música y escucha The Cure, y escrito en una hoja de cuaderno lee el Poema de Gabriela Mistral "Meciendo".
miércoles, 5 de enero de 2011
Los pacos.

Curandero
Estoy en un retiro espiritual, sentado en mi pequeño trono que causa miradas de envidia, odio, respeto, cariño y admiración, a veces todo junto proveniente del mismo ser vivo, un adolescente. Con mirada distraída aunque penetrante, pelo sucio pero arreglado, zapatillas hediondas de marca conocida, pulseras de cien pesos que lo hace ir a la vanguardia juvenil y resaltar del resto, lleno de palabras sacadas de un diccionario de colegio municipal, dichas con tono de voz teatral para llamar la atención de los mayores. Las mas grandes ya se maquillan de forma sutil, con jeans ajustados a unas caderas algo mas pronunciadas que antes, y las que están pensadas en sacarle provecho, esa niña ya aprendió a usar la cuchara como encrespador de pestañas, tal como el cromañón sin darse cuenta llegó a evolucionar. En cambio el varón, ya usa algo de barba y bigotes, lo moldea, lo cuida, y con mucha paciencia lo deja crecer para que se convierta en una credencial de madurez. No saben nada. Ni comer, ni hablar, ni orar, ni rezar, ni cantar, ni leer, ni reír, ni sonreír, ni sentarse, ni buscar, ni pedir, ni organizarse, ni escuchar, ni dar gracias, ni ser, persona humana. Y sin embargo tienen todo el cariño que el tiempo pudo haber permitido que yo les diera.
Al rincón del salón calefaccionado, veo un curandero, un sacerdote, sentado en una silla nueva, Él apoya su viejo cuerpo cansado, pero con ganas de seguir robando oxigeno de esta tierra, lo medita y siente que merece este aire, ya que al igual que los grandes arboles florecientes, su humanidad se ha dedicado a dar un poco más que simple oxigeno a otros seres vivos, incluso a algunos muertos perdidos que caminaban en las calles. Él representa desde su pobreza al Dios Nazareno aquí en la tierra. Lo veo, lo miro y lo observo al compás del movimiento de sus pies friolentos, lo admiro, daría mis años de joven para que este anciano viva más. Lo pienso y me doy cuenta que soy muy afortunado al estar lleno de su compañía en sus últimos años, por lo menos los que cobra en este mundo, ya que para variar, hasta en eso lleva ventaja, Él ya tiene una habitación con su nombre en la siguiente etapa, un lugar donde yo también quiero ir.
Dedicado a mis jóvenes de confirmación, y a su párroco Ángel.
Jimmy Valenzuela Rodríguez
KINDER



Ni planes. Ni ganas de decir algo. Ni ganas de callar. Trato de recordar mis
primeros siete años de vida. Mi infancia. Y sólo logro ver fugazmente
indescriptibles imágenes. Trato de ver mi presente y me veo diciendo esto. No
logro construir una ficción. Trato de ver mi futuro y me veo metiéndome a la cama
a dormir. Estoy hecho un nudo. Tengo una botella de vino a mi lado y sólo pienso
en vaciarla.

No se cómo podría ser un padre, si me cargan los niños

























