miércoles, 5 de enero de 2011

Los pacos.



La policía no tiene el mismo poder en todos los países. En lugares no tienen que pito tocar en ciertos temas, pero acá, en este país “de la chicha y la empaná” pueden hacer los que le da la gana.
Un amigo en tu camino, hijos de una patria ensangrentada, que hoy, ya pasado la burla del Bicentenario están todos en cargos importantes gracias a ser torturadores en época de dictadura. Bernales (que no creo que descanse en paz) era un gallo que llego a ser “Capitán General” gracias a cagarse a palos a un montón de gente.
Hace un tiempo estuve detenido, después de una marcha estudiantil, por fotografiar en el lugar, y me lleve patadas en el suelo y combos. En el hospital de Valparaíso la doctora dijo: “No tiene lesiones” teniendo la cara morada, caminaba en los pasillos mientras la gente que estaba en el hospital me miraba y decía: “vei lo que te pasa niñito por andar tirando piedras”. El policía de FF EE era un tipo chico, grueso, como Hell Boy, y decía: “vei que nadie se mete si le pego a un weón como vo”, “a mi me encantan estos días donde hay que salir a pegarle patás en la raja a pendejos, que creen que van a cambiar el país, y no saben na, que el congreso gana, por las reparaciones, yo gano mas lucas por estas horas, y el municipio también gana, si el único que no gana, soy vo. Te tengo aquí amarraó, te puedo sacar la chucha si quiero, y te voy a dejar en un corral a todo sol hasta la hora que se me pare el pico”
El paco contaba lo que ganaba, se sacaba la mierda trabajando, tragaba gases lacrimógenos, y aun así no llegaba a las quinientas lucas mensuales. Contaba que en las noches se ponía su chaqueta de cuero, salía en moto a buscar peleas a los sucuchos varios del puerto.
Le dije, “me dai pena, yo en un par de horas, me voy de aquí, y vo, te vay a morir en esta weá.” Me soltó la mano (que me doblaba hace una hora en el hospital) y me echo de nuevo a la cuca. Que se dirigía a la segunda comisaria de Valparaíso.

Curandero

Vuelvo desde lejos con cierto dolor lumbar, causados por movimientos inspirados en la danza... lamentablemente solo inspirados, ya que mi competencia física no llega si-quiera a compararse con una arritmia cardiaca. Me gustaría ser como la barata pisoteada, que con humildad y desafío les da una bofetada en las entrañas a sus depredadores al recuperarse.

Estoy en un retiro espiritual, sentado en mi pequeño trono que causa miradas de envidia, odio, respeto, cariño y admiración, a veces todo junto proveniente del mismo ser vivo, un adolescente. Con mirada distraída aunque penetrante, pelo sucio pero arreglado, zapatillas hediondas de marca conocida, pulseras de cien pesos que lo hace ir a la vanguardia juvenil y resaltar del resto, lleno de palabras sacadas de un diccionario de colegio municipal, dichas con tono de voz teatral para llamar la atención de los mayores. Las mas grandes ya se maquillan de forma sutil, con jeans ajustados a unas caderas algo mas pronunciadas que antes, y las que están pensadas en sacarle provecho, esa niña ya aprendió a usar la cuchara como encrespador de pestañas, tal como el cromañón sin darse cuenta llegó a evolucionar. En cambio el varón, ya usa algo de barba y bigotes, lo moldea, lo cuida, y con mucha paciencia lo deja crecer para que se convierta en una credencial de madurez. No saben nada. Ni comer, ni hablar, ni orar, ni rezar, ni cantar, ni leer, ni reír, ni sonreír, ni sentarse, ni buscar, ni pedir, ni organizarse, ni escuchar, ni dar gracias, ni ser, persona humana. Y sin embargo tienen todo el cariño que el tiempo pudo haber permitido que yo les diera.

Al rincón del salón calefaccionado, veo un curandero, un sacerdote, sentado en una silla nueva, Él apoya su viejo cuerpo cansado, pero con ganas de seguir robando oxigeno de esta tierra, lo medita y siente que merece este aire, ya que al igual que los grandes arboles florecientes, su humanidad se ha dedicado a dar un poco más que simple oxigeno a otros seres vivos, incluso a algunos muertos perdidos que caminaban en las calles. Él representa desde su pobreza al Dios Nazareno aquí en la tierra. Lo veo, lo miro y lo observo al compás del movimiento de sus pies friolentos, lo admiro, daría mis años de joven para que este anciano viva más. Lo pienso y me doy cuenta que soy muy afortunado al estar lleno de su compañía en sus últimos años, por lo menos los que cobra en este mundo, ya que para variar, hasta en eso lleva ventaja, Él ya tiene una habitación con su nombre en la siguiente etapa, un lugar donde yo también quiero ir.

Dedicado a mis jóvenes de confirmación, y a su párroco Ángel.

Jimmy Valenzuela Rodríguez

KINDER




Hoy es uno de esos días en que no tengo nada. Ni rabia. Ni memoria. Es confusa.
Ni planes. Ni ganas de decir algo. Ni ganas de callar. Trato de recordar mis
primeros siete años de vida. Mi infancia. Y sólo logro ver fugazmente
indescriptibles imágenes. Trato de ver mi presente y me veo diciendo esto. No
logro construir una ficción. Trato de ver mi futuro y me veo metiéndome a la cama
a dormir. Estoy hecho un nudo. Tengo una botella de vino a mi lado y sólo pienso
en vaciarla.


No se cómo podría ser un padre, si me cargan los niños



Kinder, de Francisca Bernardi y Ana Harcha Cortés

Oblea China v/s Tritón Brasileña

Un carabinero chocó en avión , Su Jet privado estaba estacionado mientras él dirigía el tránsito . El Jet privado tenía la revisión técnica vencida , y dentro del habían muchas naranjas . El Carabinero preocupado de la situación , abrió la maletera del Jet y sacó todos los CD's piratas que tenía para venderlos y pagar los daños del vehículo .
Brinca la cuerdita , yo ya la brinqué , bríncala de nuevo amigo inmigrante.
Dos Asiáticos conversando...
Ying: Mitsubishi !
Yang: Daewoo ?
Ying: Toyota !!
Yang: ( Calmado ) Daihatsu
Entonces decidieron armar la paz , con Armas

Autor: Jimmy Valenzuela Rodríguez
Toma nota: Karla Meriño
Titulo: Jimmy Valenzuela - Karla Meriño

Fotografía: Jimmy Valenzuela Rodríguez