
La policía no tiene el mismo poder en todos los países. En lugares no tienen que pito tocar en ciertos temas, pero acá, en este país “de la chicha y la empaná” pueden hacer los que le da la gana.
Un amigo en tu camino, hijos de una patria ensangrentada, que hoy, ya pasado la burla del Bicentenario están todos en cargos importantes gracias a ser torturadores en época de dictadura. Bernales (que no creo que descanse en paz) era un gallo que llego a ser “Capitán General” gracias a cagarse a palos a un montón de gente.
Hace un tiempo estuve detenido, después de una marcha estudiantil, por fotografiar en el lugar, y me lleve patadas en el suelo y combos. En el hospital de Valparaíso la doctora dijo: “No tiene lesiones” teniendo la cara morada, caminaba en los pasillos mientras la gente que estaba en el hospital me miraba y decía: “vei lo que te pasa niñito por andar tirando piedras”. El policía de FF EE era un tipo chico, grueso, como Hell Boy, y decía: “vei que nadie se mete si le pego a un weón como vo”, “a mi me encantan estos días donde hay que salir a pegarle patás en la raja a pendejos, que creen que van a cambiar el país, y no saben na, que el congreso gana, por las reparaciones, yo gano mas lucas por estas horas, y el municipio también gana, si el único que no gana, soy vo. Te tengo aquí amarraó, te puedo sacar la chucha si quiero, y te voy a dejar en un corral a todo sol hasta la hora que se me pare el pico”
El paco contaba lo que ganaba, se sacaba la mierda trabajando, tragaba gases lacrimógenos, y aun así no llegaba a las quinientas lucas mensuales. Contaba que en las noches se ponía su chaqueta de cuero, salía en moto a buscar peleas a los sucuchos varios del puerto.
Le dije, “me dai pena, yo en un par de horas, me voy de aquí, y vo, te vay a morir en esta weá.” Me soltó la mano (que me doblaba hace una hora en el hospital) y me echo de nuevo a la cuca. Que se dirigía a la segunda comisaria de Valparaíso.




