Abba nobis, papito nuestro
La misa de espaldas, canto ortodoxo
Túnica, incienso, la virgen llora el calostro
María calcio divino, tu hijo esta muerto.
De día te grite, con mi clamor predilecto
De noche te llame y en el silencio no escuche
Aleluya, ave, entre magia no se distingue la fe
Esperanzas entre ignorantes del universo
Rompo rosarios y grito en el templo
bebo, parto y reparto, ¿ves mi consagración?
Casto bájate de tu cruz, Lázaro espera la unción
Rio como Prometeo, brindando desde el cielo
Dogmas, estigmas esperan corona de espina
Bésame como el traidor, así serás divina.
J. Valenzuela.-
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